El nuevo líder en la era digital
¿Qué hay que tener para ser un buen líder? Se ha escrito mucho sobre liderazgo. Al mismo tiempo, ¿a quién no lo gustaría ser un buen líder? Hace poco escuché una frase que decía algo así: “el buen líder es aquél que no desea serlo”. ¿Qué opinas?.
Las motivaciones en el pasado que llevaban a las personas a querer ser líderes (por supuesto, no en todos los casos), pasaban por ocupar un cargo con más poder, relevancia, visibilidad… estas motivaciones han llevado a este rol hacia el autoritarismo, la penalización de errores, el presentismo, el ordeno y mando, y en definitiva, hemos creado una cultura jerarquizada y de control.
Esto ha llevado a crear organizaciones muy jerarquizadas, con poco margen para innovar, dificultad de adaptación al cambio, bajo rendimiento, falta de compromiso, desmotivación… Entornos que hoy en día tienen más dificultades para responder a la rapidez del mercado y a la incertidumbre.
La buena noticia es que hay otra forma de liderar. Hemos pasado del “jefe” al “líder coach”. Ya está aquí y ha venido para facilitar nuestro camino hacia la transformación. Si hace unos años me hubieran hablado de “líder coach” o “líder consciente”, hubiera pensado en una peli de ficción, pero ya es real.
Las organizaciones más vanguardistas se han dado cuenta de que necesitamos poner el compromiso, la creatividad, la inteligencia y todo el potencial humano al servicio de la sociedad para seguir evolucionando dentro de un entorno cada vez más cambiante. Ahora entregar valor es lo primordial. Ahora necesitamos líderes conscientes que promuevan la colaboración.
¿Cómo es el líder digital?
Una de las principales características es que se cuestiona a sí mismo. Esto requiere una profunda escucha empática hacia los demás, y por supuesto, de sí mismo: se conoce.
El autoconocimiento y el desarrollo personal son esenciales para su desarrollo profesional. Esto tiene una primera consecuencia: les lleva a dedicarse a aquello que les apasiona. Comienza a decidir su esencia, no su ego.
Otra característica es el uso de preguntas poderosas. El líder-coach ya no tiene la respuesta para todo, sino que facilita a su equipo que ellos mismos obtengan las respuestas que necesitan. Esto propicia un estilo distinto de comunicación en el que entran a formar parte las preguntas, promoviendo que las personas puedan reflexionar, explorar posibilidades, potenciar su creatividad y aprendizaje y que cada vez sumen y puedan aportar más valor explotando todo su conocimiento y experiencia.
Con todo esto, la manera en la que se relacionan con sus equipos cambia de manera radical. Su capacidad de escucha, humildad para reconocer sus áreas de mejora, su vulnerabilidad (delante de los demás) y su autoconocimiento, llevan a promover estas mismas virtudes a sus colaboradores.
Se crea así una nueva forma de relacionarse en la que aumenta la confianza, la gestión de emociones, el compromiso, el bienestar, el empoderamiento de las personas y su crecimiento. Así, los equipos pasan a tener una mayor autonomía, responsabilidad y capacidad de adaptación.
Y todo esto facilita a las empresas la innovación, la rápida adaptación a los cambios y a la transformación, llegando a impactar en las personas y en los resultados.
El camino hacia este liderazgo pasa por la transformación personal y por la autenticidad.
¿Te sumas al liderazgo digital?